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September 22, 2026

“SI ELLOS SE NIEGAN A LLEVARLOS ANTE LA JUSTICIA, NOSOTROS LO HAREMOS”: La familia de Diego Ríos presenta una demanda federal por violaciones de derechos civiles

Después de meses de silencio por parte de la Fiscalía de Distrito del Condado de Los Ángeles, la familia de […]

Undercurrents staff

Después de meses de silencio por parte de la Fiscalía de Distrito del Condado de Los Ángeles, la familia de Diego Ríos llevará ante un tribunal federal a los agentes de la Policía de Claremont, Benjamín Alba y Joshua Orona, junto con la Ciudad de Claremont, por matar a Ríos, de 30 años, durante una crisis de salud mental.

El 28 de Noviembre de 2025, los agentes Alba y Orona respondieron a llamadas acerca de  un hombre que pasaba por una crisis de salud mental a menos de una milla de los Colegios de Claremont. Cuando se acercaron a Ríos, Alba y Orona intensificaron el encuentro: se arrodillaron sobre la parte superior de su espalda y lo inmovilizaron violentamente hasta matarlo. El 12 de Febrero, la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles clasificó su muerte como un homicidio.

Desde entonces, la familia de Ríos ha enviado cartas a la Fiscalía de Distrito del Condado de Los Ángeles y ha intervenido en reuniones públicas para exigir que la Fiscalía presente cargos penales contra los agentes que mataron a Ríos. La Fiscalía no le ha dado ninguna respuesta a la familia ni ha presentado cargos.

“Para evitar que un asesinato como el de Diego vuelva a suceder.”

El asesinato de George Floyd en el 2020 obligó a legisladores de todo el país a enfrentar la forma en que los policías utilizan métodos de estrangulamiento y otras maneras de inmovilización para matar a personas negras y latines.

“Después del asesinato de George Floyd en 2020, la mayoría de los estados de los Estados Unidos aprobaron leyes para evitar que algo así volviera a suceder”, dijo Arnoldo Casillas, abogado de la familia Rios.

Los legisladores de California prohibieron los métodos de estrangulamiento y restringieron las técnicas de inmovilización que impiden que una persona respire. El Departamento de Policía de Claremont incorporó ambas restricciones en su propio manual de políticas.

“California promulgó dos leyes: una prohibió por completo las llaves de estrangulamiento y la otra restringió las técnicas de inmovilización que impedían respirar”, dijo Casillas.

Esas leyes y políticas no protegieron a Rios.

Personas presentes en el lugar le informaron a la Policía de Claremont que Ríos parecía estar atravesando una crisis de salud mental. Una de ellas específicamente describió el comportamiento de Ríos como “psicótico”. Claremont envió policías armados para confrontarlo.

Victor Ríos Jr., hermano mayor de Diego, dijo que los fragmentos editados que difundieron los medios de comunicación han ocultado quién realmente intensificó el encuentro.

“Muestran a Diego alucinando y luego, de repente, cortan a la escena en la que está forcejeando con los agentes en el suelo”, dijo Victor Jr. “Si eso es todo lo que ves, podrías pensar que mi hermano era una persona violenta y que los agentes respondieron de manera apropiada. Eso no fue lo que ocurrió”.

Antes de que Alba interviniera, Orona comenzó a ponerle una esposa a Ríos sin ninguna dificultad aparente. Rapidamente, Alba agarró el otro brazo de Ríos y le dobló violentamente la muñeca y los dedos hacia arriba, demostrando una técnica de sometimiento por dolor, sin ningún motivo.

“Diego se echó hacia atrás por el dolor mientras gritaba: ‘¡Estoy cooperando!’”, dijo Victor Jr. “Y es aproximadamente en ese momento cuando la cámara corporal de Alba se apaga convenientemente.”

Alba sujetó a Ríos con una llave de estrangulamiento, lo lanzó al suelo y presionó su rodilla junto con todo su peso contra la parte superior de su espalda. Orona observó desde un lado y nunca detuvo a Alba.

Ríos les dijo a los agentes que no podía respirar, pero ellos continuaron inmovilizándolo hasta que murió.

Victor Jr. dijo que su hermano confió en los agentes porque ellos le dijeron que habían llegado para ayudarlo.

“Lo que me rompe el corazón es ver a mi hermanito reducido a un estado casi infantil, completamente vulnerable y a merced de ellos”, dijo Victor Jr. “Cuando Orona le dijo: ‘Estamos aquí para ayudarte’, Diego confió en él de la misma forma en que un niño pequeño confía en uno de sus padres cuando le dice que está a salvo. En cambio, ellos traicionaron esa confianza”.

“Esa tarde, murió a manos de dos agentes que claramente violaron las políticas del Departamento de Policía de Claremont y las leyes estatales”, dijo Casillas.

Cinco años después de que la Policía de Minneapolis asesinara a George Floyd, la Policía de Claremont asesinó a Ríos mediante el mismo tipo de inmovilización que los legisladores afirmaban haber prohibido. Claremont estableció protecciones por escrito, pero sus agentes las ignoraron cuando Ríos más las necesitaba.

“La demanda presenta cinco acusaciones.”

La demanda federal busca responsabilizar a Alba, Orona y la Ciudad de Claremont por las acciones que cada uno tomó al asesinar a Rios.

Primero, Alba empleó fuerza excesiva contra Ríos. Alba confrontó a un hombre que atravesaba una crisis de salud mental, lo sujetó con estrangulamiento y presionó su peso contra la espalda de Ríos mientras él luchaba por respirar.

Segundo, Orona violó los derechos civiles de Ríos cuando decidió no intervenir. Los agentes tienen la obligación legal de detener a otro agente cuando lo ven violar los derechos civiles de una persona y cuentan con una oportunidad razonable para actuar. Orona permaneció al lado de Alba y no hizo nada.

“La ley establece que, si un agente ve a otro agente violando los derechos civiles de una persona, tiene una oportunidad razonable para intervenir y detenerlo”, dijo Casillas. “Y aquí no habría hecho falta mucho: ‘Oye, quítate de encima’”.

Tercero, la Ciudad de Claremont no capacitó adecuadamente a sus agentes. Claremont prohibió los métodos de estrangulamiento y las técnicas peligrosas de inmovilización en su manual de políticas, pero las acciones de Alba demostraron que la ciudad no se aseguró de que sus agentes cumplieran con esas reglas.

Las acusaciones finales de la demanda responsabilizan a los demandados por violar los derechos constitucionales de los padres de Ríos y causar ilícitamente la muerte de su hijo.

Casillas señaló que estas fallas no ocurrieron por separado. Alba empleó fuerza excesiva. Orona le permitió continuar. Claremont no capacitó adecuadamente a ninguno de los dos agentes. Juntos, mataron a Ríos.

La familia no estableció una cantidad de dinero predeterminada en la demanda. Quiere que un jurado federal enfrente los hechos, determine el daño que causaron los demandados y responsabilice a todos los involucrados.

“Si ellos se niegan a llevarlos ante la justicia, nosotros lo haremos.”

La familia Ríos acudió a un tribunal federal después de que las instituciones responsables de hacer justicia respondieran a sus exigencias con silencio.

“Hemos enviado cartas a la Fiscalía durante meses y todavía no tenemos ninguna respuesta”, dijo Victor Ríos Jr. “Así que, como dijo Arnoldo, si ellos se niegan a llevarlos ante la justicia, nosotros lo haremos”.

La inacción de la Fiscalía ha obligado a la familia de Diego a seguir luchando por justicia mientras está en luto por su asesinato.

Ahora, la familia está convirtiendo sus exigencias en acciones legales.

“Esto apenas comienza.”

La demanda no marca el final de la lucha de la familia. Marca una nueva etapa.

“Esto apenas comienza”, dijo Victor Jr. “Nuestro objetivo principal es exigir que rindan cuentas, llevar ante la justicia a estas personas a nivel individual y responsabilizar a la Ciudad de Claremont, que las emplea y tiene la obligación de capacitarlas”.

La familia se niega a permitir que Claremont reduzca a Diego a una estadística más. Victor Jr. dijo que los agentes podrían haber logrado comunicarse con su hermano si lo hubieran tratado como un ser humano en vez de como una amenaza.

“La tragedia es que yo sé lo fácil que habría sido comunicarse con Diego”, dijo Victor Jr. “Ellos no lo conocían. No sabían lo abierto que era ni lo dispuesto que estaba a conectar con las personas”.

Diego necesitaba cuidado. Alba respondió con violencia. Orona observó y no intervino. La Ciudad de Claremont no preparó a sus agentes para responder adecuadamente a la crisis de salud mental de Ríos. La Fiscalía respondió a las exigencias de su familia con silencio.

“Si hubieran mostrado tan solo un poco de humanidad y empatía, y hubieran intentado entenderlo, mi hermano todavía estaría aquí”, dijo Victor Jr.

Ahora, la familia de Ríos busca responsabilizar a todos.

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